En nuestro país, la movilidad segura en la vejez todavía depende, en muchos casos, de si la familia puede costear el equipo adecuado. Un adulto mayor sin un andador funcional termina limitando sus movimientos por miedo a caer, y con el tiempo eso acelera la pérdida de fuerza y autonomía.
Cada andador que recibimos pasa primero por una revisión técnica completa. Comprobamos que:
- las ruedas giren sin trabas
- el sistema de ajuste de altura funcione correctamente
- la estructura no tenga piezas sueltas o dañadas que pongan en riesgo a quien lo use
Si el andador incluye asiento o freno, verificamos también que ambos respondan con normalidad, porque son elementos clave para la seguridad del usuario. Una vez aprobado, se limpia y desinfecta antes de asignarlo.
La entrega se prioriza según la situación de cada solicitud evaluada:
- adultos mayores con movilidad reducida
- personas en proceso de rehabilitación
- familias que no cuentan con recursos para adquirir uno por su cuenta
Para muchos beneficiarios, este apoyo significa volver a caminar por su casa sin depender de otra persona. Puede parecer un gesto pequeño desde afuera, pero representa una parte importante de su independencia diaria.